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Éste es mi blog y muchas de las cosas que pienso.

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Café

Mi adicción.

Momentos

En busca de inspiración.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Después del adiós.


Después del adiós sólo la soledad es tu compañía en esas eternas
 y oscuras noches de insomnio y melancolía.



Después del adiós abunda la tristeza y reina la agonía. ¿Qué le vas ha hacer?
No hay que mirar atrás, tienes que ascender. No será fácil olvidar, pero 
lo debes intentar. Tu mundo se ha destruido, pero todavía existen otros a los 
que puedes pasarte a dar un recorrido. 



Después del adiós sólo queda empezar de cero, acostumbrarse a la 
ausencia de esa persona, saborear el amargo sabor que tiene el adiós 
y mirar al cielo deseando que pronto puedas olvidar ese amor. 



Después del adiós hasta el  cielo parece triste, el arcoiris pierde
el color y se torna gris, las noches estrelladas pierden la magia
 y son incontable las lágrimas que frente a la luna derramas.



Después del adiós te desconoces, te sientes perdido e insignificante
en el universo tan grande.Te ves morir a causa de ese alguien que
de tu vida decidió partir sin saber que con su partida se 
llevaba la mitad de ti. 


lunes, 11 de diciembre de 2017

Una gota de sangre cayó...

Una gota de sangre cayó y tiñó el piso de un rojo intenso, tras ella muchas otras fueron cayendo desesperadas e indetenibles logrando hacer un mar de sangre que buscaba a dónde correr.
Un leve hilo rojo de sangre se dejó ver por debajo de la puerta. Patrick miró y se preocupó, corrió a ver qué pasaba. Sí, efectivamente era sangre lo que estaba saliendo por debajo de la puerta de Lucía (la madre de Patrick).

-        -  ¿Madre? – Llamó al mismo tiempo que golpeaba suavemente la puerta, pero nadie respondió.

-          ¿Madre, estás ahí? – volvió a llamar. La angustia se le notó en  la voz. Golpeó la puerta con más fuerza. Empezó a desesperarse un poco porque sabía que no había nadie más en casa y cada vez golpeaba la puerta con más fuerza.




Patrick era un niño de 11 años que vivía con su madre (Lucía). Hace unos dos meses su padre había muerto en un grave accidente automovilístico. Desde ese entonces su madre cambió drásticamen, la depresión era obvia  por más que la intentara disimular. Se había ausentado completamente, ya no atendía a Patrick como era debido y la mayor parte de su tiempo estaba encerrada en su habitación. Si él le preguntaba qué hacía tanto en su cuarto ella le respondía que leía un libro, pero era bastante obvio que estaba llorando. 
Se le veía perdida en sus pensamientos, perdida en un lugar del que era complicado sacarla. Había que repetirle las cosas varias veces para que ella pudiera comprenderlas o contestarlas.

-          - ¿Qué te pasa, mamá? – a menudo le preguntaba Patrick, a lo que ella siempre le respondía: - Nada, hijo, estoy bien – acompañado de una muy forzada sonrisa que parecía causarle dolor.

El día 15 de febrero del año 2002 fue un día que iba a marcar a Patrick de por vida. El día amaneció un poco nublado, había una brisa fresca y muy leve, prometía llover.
Patrick como de costumbre se levantó temprano porque le correspondía ir al colegio, él fue quien levantó a su madre para que preparada todo y lo acompañara a esperar el transporte que lo llevaba a su escuela y lo traía hasta su casa.

-        -  Buenos días a todos – dijo Patrick al abordar el bus – Te veo en un rato, ma – y partió a sus clases.

Lucía no pareció escucharlo. Se encontraba mirando a ningún punto en específico, parecía perdida dentro de sí. Y allí permaneció durante un rato hasta que el fulgor del sol la sacó del éxtasis en el que se encontraba. Caminó muy despacio hasta su casa  pensativa y cabizbaja.  Al momento en que su mano tocó el picaporte para abrir la puerta se pudo visualizar que una gruesa lágrima corría por su mejilla izquierda. Dudó un momento y luego entró.
Fue directo a la cocina, se sirvió una taza de café y se sentó mirando por la ventana que daba vista al patio. Allí se perdió durante un tiempo en sus pensamientos, ni si quiera probó el café, se le enfrió justo en frente de ella. ¿En qué pensaba tanto? Creo que ahora es bastante evidente.

Sacudió varias veces la cabeza como si hubiera tenido una horrible pesadilla. Se frotó los ojos como si recién estuviera despertando y se dio cuenta de que había pasado mucho rato allí sentada. Se levantó fue al lavaplatos y tiró el café. Hizo un ademan de abrir el segundo cajón que estaba a la derecha del lavaplatos, pero solo tomó el mango del cajón y se quedó pensado una vez más.
Apretó los ojos muy fuertes, sacudió la cabeza dos veces y se atrevió a abrir el cajón.
Con los ojos cerrados tomó algo y se lo metió debajo de la camisa. Miró a todos lados muy nerviosa como si alguien la vigilara y corrió hacia su cuarto. Ya estaba llorando.


Llegó a su cuarto jadeando. Abrió la puerta a toda velocidad y de la misma manera la cerró tras sí. Se quedó empujando la puerta como si alguien la estuviera persiguiendo. Sollozaba.
Se recostó en la puerta y poco a poco se fue deslizando hasta quedar sentada de tal manera que sus rodillas quedaban a la altura de su pecho. Se abrasó muy fuerte a sus rodillas y lloró desconsoladamente, lloró como nunca había llorado. Lloró como un niño, con dolor, con todo el dolor que había acumulado durante toda su existencia. Se redujo a mocos y lágrimas.



Lentamente sacó de debajo de su camisa eso que había tomado de uno de los cajones de la cocina. Sí, si era… era un cuchillo. Lo sostuvo con su mano derecha, lo apretó con enojo, con odio… levanto su brazo izquierdo y lentamente fue acercado el cuchillo hasta su brazo.
Se oyó un grito que fue ahogado a los pocos segundos. Lucía había cortado su muñeca izquierda. Estaba jadeando y sollozando.
Ahora sostenía en cuchillo con su mano izquierda e hizo un corte profundo en su muñeca derecha. Acto seguido dejó caer el cuchillo a su lado, respiró profundo, cerró los ojos y se quedó allí mirando como su sangre corría por, se quedó allí a esperas de que llegara la muerte.





Eran las 12:37 cuando el bus dejó a Patrick en su casa. Abrió la puerta, dejó su mochila en la sala y dijo: - Mamá ya llegué- no obtuvo respuesta.
Fue a la cocina buscando a su madre que tampoco estaba allí, entonces decidió subir a la habitación a buscarla. Cuando se acercó a la puerta de la habitación de su madre se dio cuenta que algo rojo estaba saliendo por debajo de la puerta. Intentó abrirla a empujones, pero no era tan fuerte.

-          - ¿Estás bien, mamá? – grita Patrick frenéticamente - ¡abre la puerta, por favor!

El niño se cansó de empujar la puerta y se sentó  y lloró. Lloró sin saber qué pasaba.

Se levantó de donde estaba, frustrado y llorando. Respiró hondo y decidió intentar una vez má abrir la puerta. Tomó todo el impulso que podía y corrió hacia la puerta con los brazos extendidos hacia adelante. Logró abrir una brecha mínima por la cual rápidamente introdujo parte de su cuerpo quedando pisado con la puerta y luego con esfuerzo logró pasar del todo a la habitación.
Se llevó las manos a la cabeza al ver aquel cuadro. Su madre tendida en el piso con cortes en las muñecas, su cabello cubría su rostro, un mar de sangre en el piso… 

-          - ¿Qué has hecho, mamá? – susurró entre sollozos.

Se arrodilló a su lado, la tomó entre sus brazos, le quitó el cabello que le cubría el rostro de manera que pudiera verle los ojos. Lucía aún agonizaba.

Lo miró con los ojos entrecerrados, pues, ya no tenía fuerza.

Patrick apoyó la su frente con la frente de su madre. Él lloraba, ella casi no respiraba.

- Hijo… per… per…dóname  - alcanzó a decir Lucía en su último hálito y expiró.  

jueves, 7 de diciembre de 2017

Seamos seguidores


He visto esta iniciativa por diferentes blogs y que mejor manera de apoyarnos unos a otros que siguiéndonos y compartiendo nuestro trabajo y gustos.

¿Qué hay que hacer? Es muy sencillo. Solo tienes que seguir tres pasos y pertenecerás a "Seamos seguidores"

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miércoles, 22 de noviembre de 2017

No me acostumbro a estar sin ti.


Ya hace mucho desde que te perdí y aún no me acostumbro a estar sin ti.

No me acostumbro a que no estés aquí, que no esté conmigo, que no estés para abrazarme, para acariciarme o, simplemente, para charlar. No me acostumbro y no me acostumbraré jamás.


Tu ausencia me causa gran tristeza y un profundo vacío que no consigo llenar, es algo sobrenatural, algo que con palabras no consigo explicar.

¿Qué hago ahora si ti?

Dímelo tú porqué yo no lo sé.

¡Dime qué hacer para volar a donde tú estas!
Dímelo porque estoy seguro que nunca te podré olvidar.


No consigo acostumbrarme a esta vida sin ti, por más que lo intente
 no lo consigo, no es fácil olvidar todos aquellos momentos que juntos vivimos.


A veces quisiera que fuera posible que bajaras del cielo, vinieras aquí
 a mi infierno, tomaras mis manos y mirándome a los ojos me dijeras una vez más: 

TE QUIERO.


martes, 12 de septiembre de 2017

Amar fue el delito.


Él iba caminando muy despacio, cabizbajo. La tristeza que sentía era más que evidente en su rostro. Iba atado de pies y manos, custodiado por cinco guardias que le pedían a gritos que se apurase.

¿A dónde iba? Rumbo a su muerte: Iba a ser fusilado. 

¿Cuál fue su delito?  Amar.

viernes, 30 de junio de 2017

Tengo miedo de perderte.

Era una noche hermosa, mirábamos las estrellas ella y yo juntos, recostados en el pasto del jardín.
Estábamos tomados de las manos  y nos limitamos solo a contemplar en silencio la hermosa luna llena que había, lo hermoso que se veía el cielo con tantas estrellas, todo era perfecto.
Por un momento me perdí en mis pensamientos, pensé en cosas ajenas a ese momento, me invadió un miedo extraño y le agarré la mano más fuerte. Ella se volteó, me miró por unos segundos y se atrevió a romper con aquel  silencio.

viernes, 9 de junio de 2017

Una Lágrima

Una lágrima rodó por mi
 
mejilla cuando te vi partir.

Una lágrima de tristeza
mojaba mi mejilla
reseca; una lágrima

 indetenible brotó de mi
 corazón al saber que ese
 día era nuestro último 
adiós.

Una lágrima que
recorrió muy 
lentamente mi rostro
hasta llegar a mis labios, 
mientras tú partías
hacia un nuevo destino
al cual yo no pertenecía.

martes, 23 de mayo de 2017

Y terminé enamorándome.

Y terminé enamorándome… pero no como se enamoran hoy día, de un cuerpo “bonito”, de una figura “bien definida”, de lo superficial, de la apariencia… Es que en estos tiempos se “enamoran”  solo para rellenar su soledad no por un sentimiento real, no porque de verdad amen, no porque visualicen su futuro con esa persona,  sino, por pasar un rato y eso no es amor.

Yo me enamoré en serio; es que sabes que estás enamorado cuando la vida de la otra persona es un infierno, pero aun así, tú quieres estar con ella.

Cuando prefieres hablar con ella por horas de cualquier cosa absurda que una de cosa interesante con alguien más.

Cuando todo tu futuro y todos tus logros lo imaginas al lado de esa persona.

Cuando tu mundo está hecho un caos, pero haces tu mayor esfuerzo por reparar el de esa persona.

Cuando tú estás en una profunda tristeza, pero aun así te atreves a dejar eso de lado y hacer cualquier estupidez solo para verla feliz.


lunes, 17 de abril de 2017

Mami hoy quiero que duermas conmigo – Le dijo la pequeña niña a su madre que ni se preocupó en preguntarle por qué temblaba de miedo.

-           Ya está grande para eso, Camila-  le sonrió y la mandó a su habitación.

La niña miró a todos lados como buscando en quien refugiarse, no encontró a nadie y decidió caminar hacia su habitación. Caminaba muy despacio como si estuviera en un campo minado y tuviera que analizar cada paso que da.
Volteó y le dirigió a la madre una mirada suplican que a su vez gritaba por ayuda… lagrimas rodaron por sus mejillas.

Llegada a su habitación abrió la puerta con mucho cuidado; asomó su cabeza como si supiera que su verdugo la esperaba con un arma atormentante en sus manos.
No miró a nadie, hizo un ademan de entrar, pero se quedó paralizada al escuchar un ruido… sus ojos se agrandaron denotando sorpresa. Pero sintió que el alma le volvió al cuerpo cuando notó que solo eran las bisagras de la puerta lo que producía el ruido, pero igual no se sentía segura.

La niña se armó de mucho valor y decidió correr hasta su cama con los ojos cerrados y no abrirlos hasta que estuviera bajo su cobija… al parecer todo estaba bien; se relajó un poco, cerró los ojos y evitó no pensar en lo que podía pasar en su habitación.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAA…! –  Se escuchó un grito de terror que provenía de la habitación de Camila.
La madre que se encontraba en su habitación tras oír tal grito corrió a ver qué sucedía.
Al abrir la puerta de la habitación encontró que la niña estaba tendida en el suelo llorando desespera. Corrió hasta ella y la levantó. La niña muy asustada se aferró a su pierna como si fuera el único lugar seguro en el que pudiera estar.